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  • Una participaci n de particular relevancia fue

    2019-04-26

    Una participación de particular relevancia fue la de Hugo Chávez en el Fsm 2006, pues su discurso puede considerarse una síntesis de la comprensión desde la política institucional latinoamericana de izquierdas sobre los movimientos sociales. En su discurso, Chávez convocó s ibuprofen la coordinación y a la unidad de “nuestros movimientos sociales, nuestros movimientos políticos, nuestros gobiernos” e hizo un llamado al Foro “a la conformación de un gran movimiento articulado mundial, antiimperialista alternativo, que abarque el mundo entero, que tenga capacidad de conexión, de crecimiento”. Subrayó el respeto por la autonomía de los movimientos, pero apuntó sin embargo el peligro de que el Fsm se folclorizase, convirtiéndose en “un encuentro turístico” y conminó a “no perder el tiempo” y acordar “un plan de trabajo unitario, un plan de acción unitario, universal, para impulsar estas luchas”. Hay una convergencia de principios entre el alba y la oposición al alca desarrollada por los movimientos sociales. Desde el propio levantamiento zapatista —coincidente con la fecha de entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte—, esa convergencia continúa a través de una cronología de contracumbres y Cumbres de los Pueblos de las Américas, y la conformación de la Alianza Social Continental (asc) en 1997, como parte de un esfuerzo por construir una propuesta con consenso, alternativa al modelo del libre comercio. Si bien la actuación de los movimientos sociales frente al alca estuvo marcada, básicamente, por lo que Touraine denomina una “lógica de oposición”, también realizan propuestas como parte del proceso, sintetizadas en el documento Alternativas para las Américas, que resume la propuesta de la asc frente al proyecto del libre mercado y neoliberal representado por el alca. La Cumbre de las Américas de 2005 en Mar del Plata es considerada el momento del “No al alca” definitivo. Durante la misma, tuvo lugar un encuentro entre los movimientos sociales y los representantes políticos gubernamentales contrarios al alca. Los movimientos sociales del continente declaraban su empeño en “favorecer e impulsar procesos alternativos de integración regional, como la Alternativa Bolivariana de las Américas (alba)”, aunque sin renunciar a Nondisjunction su compromiso de “seguir profundizando nuestro proceso de construcción de alternativas”. Sin embargo, a pesar de esa convergencia de sentidos antineoliberales, no fue hasta la V Cumbre del alba (2007) —tres años después de su fundación— cuando se creó el Consejo de Movimientos Sociales del alba, cuya estrategia, principios, estructura y funciones se aprobaron en 2008. Dos años más tarde, en su Declaración Final, la VIII Cumbre del alba (La Habana, 2009), destacaba “el creciente papel que hoy representan los movimientos sociales en nuestra región” y se acordaba concluir la organización de los respectivos capítulos nacionales de los movimientos sociales. Las dificultades y retrasos en la constitución de los Consejos de Movimientos Sociales (cms) del alba se explican según estos actores sociales debido al “complejo proceso de organización de la institucionalidad del alba como mecanismo de integración, las realidades y desafíos que han vivido algunos de los procesos políticos de los países miembros (Bolivia, Venezuela), otras prioridades y esfuerzos dentro del alba y criterios de países miembros”. Aunque los cms asumen en sus principios el “compromiso de la plena identificación con los principios generales que definen el alba como proceso de integración”, se insiste en la distinción de los movimientos sociales respecto a la política institucional. En tal sentido, se subraya que los cms tienen como objetivo ser “un espacio para compartir y desarrollar agendas comunes que beneficien a los pueblos, sin convertirnos en un espacio para dirimir disputas y representaciones políticas”. Junto al propósito declarado de “en los países miembros [del alba], sostener permanente diálogo e interrelación con sus respectivos gobiernos”, esto pone de manifiesto la relación que se asume con la política institucional, incluso en el caso de proyectos donde convergen posiciones contrarias a las políticas neoliberales, como el alba.